En casos en los que el miedo y estrés de l@s niñ@s superan sus ganas de colaborar o de razonar, o en ciertos pacientes con necesidades especiales, es necesario utilizar técnicas avanzadas de control conductual para que su experiencia en el dentista sea lo más grata posible.

Para ello, solemos recurrir a ciertos medicamentos que disminuirán su ansiedad, siempre recetados y controlados por el odontopediatra. Os hablamos un poco sobre los que más utilizamos en Odontología:

  •  Atarax (jarabe): su principio activo es la hidroxicina, un antihistamínico muy conocido y seguro con efecto ansiolítico. También tiene efecto antiemético, así que es muy útil en niños con reflejo de arcada fácil. Se administra la noche anterior y 1h antes de la cita. Es el escalón “más bajo” de la sedación.
  •  Dormicum, Valium, Tranxilium…(comprimidos o supositorios): son benzodiacepinas, ansiolíticos con efecto en el Sistema Nervioso Central. Requieren que el niño esté vigilado todo el día, por la somnolencia que producen, y por si surge algún efecto secundario. Son un poco impredecibles en cuanto a sus efectos y duración. Hay que tener cuidado al ajustar la dosis. Se administran 1h antes de la cita.
  • Óxido nitroso (inhalado): es un gas medicinal a base de oxígeno y nitrógeno, administrado mediante mascarilla nasal en una concentración ajustada al niño. Su efecto empieza y termina cuando giramos la válvula al inicio y final del tratamiento, por lo que no suele tener efectos más allá de la visita. No se debe utilizar más de una hora seguida.

VENTAJAS ÓXIDO NITROSO
Buen margen de seguridad
Acción rápida y pronta recuperación
El paciente está despierto y consciente
Buen recuerdo de la visita
Posibilidad de hacer más tratamientos en la misma cita

 

Como las benzodiacepinas o el atarax, tiene circunstancias especiales en las que no se puede administrar (embarazo en caso de mujeres adultas, ventilación con oxígeno, imposibilidad de respiración nasal…).

Para asegurar que el uso de cualquier medicamento es seguro, los padres deben informar al odontopediatra de cualquier alergia, interacción, enfermedad, operación o tratamiento al que estén sometidos los niños. De esta manera, podremos aprovechar todas las ventajas de estos métodos sin llevarnos ningún “susto”.

En la consulta intentamos no utilizar estos métodos a menos que sean estrictamente necesarios, prefiriendo relacionarnos con el niño de manera directa, cariñosa y colaborativa. Nos adaptaremos a su manera de ser y de comunicarse, a su edad y a sus emociones.

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