EL BRUXISMO

EL BRUXISMO

El bruxismo es un trastorno en el cual, de forma involuntaria, se contrae la musculatura de la masticación y del cierre de la boca, el paciente aprieta y a veces tambien“rechina”, los dientes. Aunque es mas frecuente que ocurra durante el sueño, también se observa durante el dia en estado de vigilia.

 Sus consecuencias son, alteraciones en los dientes , se desgastan y se “incrustan mas en los maxilares, alteraciones en la articulación de la mandibula, se inflama y se deteriora, produciendo dolor y alterando su estabilidad y movilidad, y en los propios musculos de la masticación que se agrandan y duelen por la excesiva actividad mantenida, otra consecuencia importante es la dificutad para restauración odontológica, las protesis sean o no sobre implantes fracasan facilmente.

La toxina botulínica, “BoTox” es el mas famoso de sus nombres comerciales, aunque conocida de muy antiguo, se aprobó por la FDA –agencia americana del medicamento- para uso medico en 1989 y se comenzó a usar en patología masticatoria en Korea en 1994, hay mas de 25 años de experiencia.

Tiene como efecto, dosis dependiente, disminuir a actividad muscular. En el Bruxismo se inyectan dosis muy bajas a nivel de los musculos de la masticación, habitualmente en el musculo masetero, el que se palpa en la mandibula por delante y debajo de la oreja, aunque en los casos mas severos también puede infitrarse el músculo temporal, que se situa en el lateral de la cabeza por encima de la oreja.

Al disminuir parcialmente la actividad de estos musculos, a las dosis habituales entre un 20 y un 30%, se mantiene la capacidad de los mismos para la masticación pero esa disminución de la fuerza hace que la acción de apretar y rechinar también disminuyan, dejando en la mayoría de los casos de ser lesivas.

Dependiendo de la gravedad del trastorno algunos pacientes logran incluso evitar las férulas de descarga. El tratamiento mantiene sus efectos al menos 6 meses y en muchos casos mas, la respuesta indivudal es algo variable, y puede repetirse de forma indefinida sin efectos secundarios, aunque se prefiere esperar a menos 3 meses antes de repetir el tratamiento para evitar un posible efecto de pérdida de eficacia.

El inicio del efecto se percibe a los 2 o tres días, alcanzando su máximo en 3 o 4 semanas, y se mantiene entre 4 y 6 meses, en algunos casos mas.

La administración en estos musculos es especialmente segura, son grandes y se identifican con mucha facilidad, no albergan estructuras vasculares importantes y su fascia (vaina) dificulta la extensión fuera del mismo, en cualquier caso la dosis usada en cada inyección es unas 300 veces menor que la dosis tóxica peligrosa.

Como efectos secundarios en la zona de inyección, aparecen muy raramente, discreto dolor, ligera inflamación y pequeña hemorragias, que en caso de existir se resuelven espontáneamente en 24-48 horas, excepcionalmente se produce infección que responde muy bien al tratamiento con antibióticos.

LA PRIMERA VISITA PARTE I – EN CASA

LA PRIMERA VISITA PARTE I – EN CASA

Bienvenid@s a la sección de Odontopediatría de Clínica Dental Tábara. Para inaugurar este espacio comenzaremos, cómo no, por el principio de todo en un dentista: la Primera Visita; ese momento tan importante y decisivo para padres, niñ@s y odontopediatra.

Como cualquier otro médico (o persona ajena que vaya actuar en nuestros peques: peluqueros, profesores, cuidadores, etc.), siempre despierta cierta ansiedad en los padres: ¿Mi hij@ se portará bien? ¿Le harán daño? ¿Tendrá muchas caries? ¿Necesitará ortodoncia? ¿Cuánto me costará todo?

Para los niños y niñas, la ansiedad es parecida: no dejamos de llevarlos ante un extraño que va a tratar su boca sin que ellos puedan ver lo que que está haciendo. Sólo van a escuchar ruido, sentir agua y aspiración, muchas cosas en su boca, y todo ello mirando a una lámpara en la mayoría de los casos. Si para muchos mayores es causa de miedo, podemos imaginarnos lo mismo en los pequeños. 

Por ello, debemos tener mucho cuidado en casa al plantear la primera visita, pues en general los niños no nacen con miedo al dentista: suele ser un miedo adquirido, irracional (pues todavía no se ha vivido ninguna experiencia negativa), que muchas veces transmitimos los mayores a causa de nuestras vivencias.

 

¿Cómo podemos preparar a los niños y niñas antes de ir al dentista?

 

  • Le informaremos con tranquilidad de que va a ir al dentista, sin transmitir dudas o agobio por nuestra parte. Podemos hacerlo el mismo día, para que vean que es una cosa rutinaria para la que no se tienen que preparar.
  • En los niños con TEA sí es necesaria una preparación previa, a acordar entre dentista y familia.
  • Evitaremos contar cualquier experiencia personal (“yo lo paso muy mal en el dentista”, “la última vez que fui me dolió mucho”), tanto antes como durante la visita (“a ver si se porta mejor que yo, que he sufrido tanto…”).
  • También evitaremos comentarios “en broma” (sobre todo mencionando palabras prohibidas) si el niño o niña se muestra temeroso o aprensivo.

 

PALABRAS PROHIBIDAS

ALTERNATIVAS

Jeringa, aguja, pincho, tornillo

No mencionar

Dolor

No existe (molestia, incomodidad)

Anestesia

Agua para dormir el diente

Taladro

Ducha para los dientes

Sangre

No mencionar (ketchup, tomate)

Arrancar un diente

Dar al Ratón Pérez

 

  • Si el niño o niña nos pregunta qué va a pasar en la visita, contaremos muy poco: “vamos a contar cuántos dientes tienes”, “vamos a revisar si están sanos”. Así evitaremos que su imaginación les juegue una mala pasada inventando escenarios que no van a suceder.
  • Si tiene alguna duda más le diremos que la resolverá el dentista. Si la familia le explica un tratamiento que al final el dentista no va a hacer, el niño o niña perderá confianza en sus padres y en el dentista por “mentirosos”.
  • Intentaremos no prometer recompensas antes de la visita. Negociar antes de que pase algo para los niños y niñas es señal de una compensación por algo que van a sufrir.
  • Los premios se pueden dar después de la visita si el comportamiento ha sido bueno (o mejor que la anterior vez). No tienen por qué ser materiales: tomar una merienda en una cafetería, ir al parque, ir a casa de un amigo, preparar su comida favorita… Y sobre todo, los halagos (¡Te has portado como una valiente!, ¡Qué campeón has sido!, ¡Le voy a decir a todos tus amigos lo bien que te has portado!, ¡Vamos a contarle a tu profe que has ido al dentista y lo hiciste genial!, ¡Estoy muy orgullos@ de ti!…)
  • El dentista no puede ser un castigo: no amenazar con “llevar al dentista si se porta mal” o decir que les vamos a reñir por no lavarse los dientes.
  • Reforzaremos la imagen positiva con dibujos animados donde salga el dentista (Peppa Pig, Caillou), cuentos o videojuegos.
  • Fomentaremos su independencia animándolo a pasar solit@ en futuras visitas, “como un niño o niña mayor”.

 

(Continúa en Parte II)